La lesión ya no duele y las zapatillas llaman. Justo en ese momento — no antes — se decide si tu vuelta será definitiva o el principio de la siguiente recaída. Estos son los cinco errores que más vemos en consulta.
1. Volver “por sensaciones” en lugar de por criterios
Que no duela en el sofá no significa que el tejido tolere correr. La vuelta debería decidirse con test objetivos: fuerza comparada con la pierna sana, tolerancia a saltos, respuesta a la carga en las 24 horas siguientes.
2. Demasiado volumen, demasiado pronto
El clásico: primera semana bien, segunda semana “como ya estoy bien, hago mi ruta de siempre”, tercera semana otra vez en el fisio. La progresión segura aumenta el volumen de forma gradual y planificada, alternando carrera y caminata al principio si hace falta.
3. Ignorar el trabajo de fuerza
La fuerza es el airbag del corredor. Si la lesión te dejó semanas parado, tu musculatura perdió capacidad de absorber impactos. Volver a correr sin recuperarla es pedirle al tendón y al músculo algo para lo que ya no están preparados.
4. Cambiarlo todo a la vez
Zapatillas nuevas, superficie nueva, ritmo nuevo y técnica “corregida” — todo en la misma semana. Cada cambio es una carga nueva para el tejido. De uno en uno.
5. No respetar la regla de las 24–48 horas
La respuesta del cuerpo a una sesión no se mide al terminar, sino al día siguiente. Molestia que aumenta, rigidez matinal que empeora o dolor que aparece antes en cada salida son señales de que la progresión va demasiado rápido.
¿Estás en plena vuelta y algo no va bien? Una readaptación bien planificada es mucho más corta que una cadena de recaídas.
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